domingo, 16 de agosto de 2015

Los estudiantes motivados aprenden más.

De los colombianos que tienen la posibilidad de hacer una carrera profesional, solo uno de cada dos culmina sus estudios, las Instituciones plantean planes y programas para que esta relación mejore, en otras palabras, mejore la retención (Torres, 2010), unos lo hacen por convicción y otros porque los documentos de lineamientos para la acreditación lo exigen. Cualquiera que sea la razón para hacerlo, las instituciones de educación superior deben ser conscientes que uno de los aspectos que incide en el abandono o la falta de interés por su formación es la ausencia de motivación, "sin motivación no hay aprendizaje" (Uria, 1998).
 
Los estudiantes que abandonan el sistema de educación superior, hacen parte de lo que se denomina deserción estudiantil. Quienes han hecho el análisis han encontrado que las cifras varían en función de los ingresos o el desempeño en el Saber 11. Desertan menos lo que provienen de familias con ingresos mayores a nueve salarios mínimos (42%),  mientras que cuando los ingresos son menores llegan a niveles cercanos al 50%.  Las diferencias son mayores cuando la población se analiza en función del puntaje obtenido en la prueba Saber 11. El 57% de los estudiantes que obtuvieron puntajes bajos en la prueba desertaron inclusive en décimo semestre, en tanto que solo el 35 % de los estudiantes que alcazaron puntajes altos desertaron (Mineducación, 2009)

Las causas de deserción (Salcedo, 2010) pueden ir desde lo vocacional hasta lo económico y lo académico, en este último quizá lo más destacado sea el bajo rendimiento académico, en muchas ocasiones ocasionado por falta de motivación por la formación (Afzal, 2010), un aspecto muy importante y sobre el que se centra este escrito.

Para comprender la motivación como una causa del bajo rendimiento se ha hecho una lectura en lo que tiene que ver con el significado, tipos de motivación, motivación y aprendizaje, y algunas estrategias para que nuestros estudiantes se motiven. 

En general se acepta que la motivación es un tema tan complejo como amplio. Aunque es un estado interno que activa, dirige y mantiene el comportamiento de los seres humanos (Acosta, 1988), algo similar a la comprensión que de ella hace Beltrán (1988) al considerarla como un conjunto de procesos tales como la activación, la dirección y la persistencia. Para otros como Palmero (1997), la motivación reside en fuerzas que permiten la ejecución de conductas destinadas a modificar o mantener el curso de la vida de un organismo, mediante la ejecución de objetivos que incrementan la posibilidad de supervivencia, tanto en el plano biológico como en el social. Dicho a la manera de García y Doménech (1997), la motivación es una palanca que mueve toda conducta, que provoca cambios en el nivel escolar y en la vida cotidiana.

Desde la perspectiva de Palmero (1997), la expresión “motivación” se puede utilizar para explicar y comprender las diferencias de intensidad de la conducta. El mismo autor señala que la motivación es una variable intangible y que es posible inferir su presencia por manifestaciones del individuo. Por esto se afirma que el estudio de la motivación se debe basar en el estudio de la conducta motivada. Por ejemplo, estar más motivado significa que la conducta es más intensa; en otras palabras, es mayor el tiempo que se invierte en la movilización de la energía en dicha conducta.

En relación con la conducta motivada, es necesario caracterizar las conductas que la diferencian de la conducta que no es motivada. Una caracterización es la que hacen Aguirre y Jardón (2005):

1. La conducta motivada es cíclica y se inicia con un motivo o impulso. Los motivos pueden surgir de necesidades fisiológicas como la  ingesta de alimento o desde las psicológicas como la necesidad de compañía o de consecución de algo. La conducta motivada propiamente dicha, como argumenta Palmero (1997), consiste en las fases de aproximación y de ejecución apetitiva y consumatoria.

2. Un motivo opera para ser, tanto la conducta como la experiencia selectiva en el organismo. Por ejemplo, una persona que, durante un intervalo, no ha tomado agua, pero sí alimento, ejercerá un esfuerzo mayor para obtener agua en lugar de alimento o de cualquier otro objetivo no relacionado con el motivo despertado.

3. La conducta motivada es relativamente activa y persistente. En general, se puede decir que mientras más fuerte sea el motivo, mayor será la actividad en la persistencia del organismo hacia los fines relacionados con dicho motivo. El punto importante para señalar aquí, es que existe una distinción entre las necesidades fisiológicas del organismo y los impulsos o motivos. Hasta cierto punto, los dos son paralelos; a medida que uno aumenta en su fuerza, el otro también aumenta. Pero tampoco los dos son exactamente paralelos. Además, ciertas necesidades fisiológicas no dan lugar a impulsos.

4. La conducta motivada es homeostática, pues ciertos mecanismos son generados dentro del organismo cuando tienden a preservar un equilibrio fisiológico constante. Este proceso de mantener el equilibrio fisiológico interno es conocido con el nombre de homeostasis. Esto es útil para comprender los motivos, independientemente del tipo de motivo del que se trate.

En resumen, muchos autores coinciden en que la motivación tiene dos características: la activación y la dirección. Parece que una característica activadora tiene que ver con la persistencia; es decir, que el individuo mantiene la conducta (la misma) hasta que consigue su objetivo. En cuanto a la dirección, es la tendencia a alcanzar el objetivo o meta (Choliz, 2004). En el mismo sentido, es valiosa la aproximación de Valenzuela (1999).

Ahora, en el relación con el estudiante que está motivado se refleja porque: Primero, despierta su interés a una actividad; segundo, dirige sus estudios a metas concretas, y tercero, sostiene sus estudios, con lo que llega a conseguir sus metas, dicho de otra manera, una motivación desencadenada por carencias. Esto último sugiere que un factor necesario en el aprendizaje es la motivación; donde falta la motivación para aprender, falta el aprendizaje (Benítez, Jiménez, Osicka y Moro, 2002). Sin embargo, un elemento motivador puede funcionar de distintas maneras en los estudiantes: aunque funciona muy bien en unos, tiene efectos completamente distintos en otros (Beltrán, 1988), con seguridad debido a las diferencias individuales de los estudiantes.

Teniendo en cuenta entonces al estudiante como individuo en relación con la motivación: puede venir desde él mismo –motivación intrínseca- o de fuera -motivación extrínseca-. 

Según Chóliz (2004), para que una conducta favorezca la motivación intrínseca debe cumplir una serie de requisitos, tanto de la propia tarea, como de las condiciones que la facilitan: 

a- Características de la propia tarea: las actividades novedosas de aprendizaje que implican algún nivel de complejidad e imprevisibilidad, son más atractivas. Esto se evidencia en que habitualmente se dedica mucho más tiempo de actividad exploratoria a los estímulos que tienen esas características.

b- El establecimiento de metas que contribuyan a especificar la obtención de diferentes objetivos y la consecuente sensación de eficacia, pueden tener efectos contrarios en la motivación intrínseca, en función de si los sujetos presentan motivo de logro elevado (a los que beneficiaría) o bajo (a los que perjudicaría).

c - Sensación de competencia e independencia: las tareas que hacen posible que las personas se perciban a sí mismas como competentes e independientes del entorno, así como aquéllas que producen sensación de competencia, favorecen la motivación intrínseca. Esto se evidencia cuando el rendimiento académico obtenido es satisfactorio y la necesidad de aprendizaje ha quedado satisfecha.

d - Actividades de aprendizaje: acciones que realiza un docente para crear un  ambiente propicio para facilitar el aprendizaje del o de los estudiantes.

El reflejo de la motivación intrínseca es evidente cuando se tiene pasión por aprender, por conocer y por descubrir. Tales elementos se dan en el momento en que el estudiante percibe que lo enseñado tiene sentido (James, William. 1998) y es aplicable. Dicho de otra manera, cuando ve relacionados los conocimientos con otras asignaturas de la profesión - aprendizaje significativo - y así mismo entiende que pueden ser útiles en el desempeño profesional, entonces el deseo por recibir y descubrir nuevos conocimientos hace que el estudiante permanezca motivado. Esta situación hace que el estudiante repita la acción y cuando queda satisfecho desaparezca la motivación (Aguilar, Bárbara. 2002). Según Chóliz (2004), las implicaciones prácticas de la motivación intrínseca se han evidenciado en la intervención en adicciones, en entrenamiento deportivo o en habilidades académicas, por poner sólo unos ejemplos.

La motivación extrínseca, por su parte, procede de afuera y se contrapone a la intrínseca. Está ligada con los resultados de las tareas, las notas, la alabanza o rechazo de los padres, la posible repitencia, la pérdida del cupo... En últimas, debe evitarse los resultados negativos (García y Doménech. 1997) ligados con la recompensa (Rinaudo, M.C.; Chiecher, A. y Donolo, D. 2003). 

Si se observa, desde el rendimiento académico los estudiantes que están motivados intrínsecamente rinden más que los que se motivan de manera extrínseca (Hasan Afza, 2010). 
 
Algunos mencionan que nadie motiva, pero lo que si puede es utilizar estrategias que permitan que los estudiantes se motiven, en Teaching at its best de  Linda B. Nilson, (Anaya-Durand. 2010) se recomiendan algunas estrategias desde distintas perspectivas:

Para el profesor.
  • Sus presentaciones debe mostrar entusiasmo y energía. Luchar por la variedad vocal y constante contacto visual. Varíe su ritmo al hablar, y añada pausas dramáticas después de los puntos más importantes. Sea expresivo. 
  • Para sus alumnos ya sean bien o mal, su dinamismo significa que tiene pasión por el material y por la misma enseñanza. Su propia motivación motiva a los estudiantes.  
  • Explique las razones para interesarse por el material que presenta y que es relevante para los intereses de los estudiantes. 
  • Acérquese a los integrantes del curso. Averigüe los cumpleaños de sus estudiantes y cuando llegue el que cumpla, ponga una diapositiva con el mensaje "Feliz cumpleaños,!". Si algún estudiante se ausenta, hágale saber su preocupación mediante un correo electrónico. 
  • Felicite a sus estudiantes cuando hagan bien una prueba. 
  • Conozca a sus alumnos. Pregúnteles sobre sus intereses y orígenes. Esta información le ayudará a adaptar el material a los intereses de los estudiantes.  
  • Fomentar la comunicación entre alumno y profesor. 
  • Usar el humor en el momento apropiado. Una broma o anécdota humorística mejora el estado de ánimo de alumnos y profesor.  
  • Manteniendo el aula en orden y usando buenos modales, se ganará el respeto de los estudiantes, así como se propicia un ambiente de aprendizaje positivo.  
Para el Curso 
  • Diseñar, estructurar, y desarrollar el curso con cuidado, y explicar a los estudiantes su organización e importancia. 
  • Resaltar el potencial profesional de su tema. Informar a los estudiantes sobre los trabajos disponibles en la disciplina. 
  • Aliente a los estudiantes a hacer las lecturas a tiempo. Cuando los estudiantes vienen preparados para la clase, se utiliza mejor el tiempo de clase con actividades atractivas e intrínsecamente motivadoras.  
Para impartir el curso  
  • Explicar a los estudiantes porqué ha elegido los métodos, lecturas, tareas y que estrategias se utilizarán para las actividades de enseñanza y de evaluación. 
  • Ayudar a los estudiantes para que pueden transferir habilidades que han adquirido en otros cursos.  
  • Realizar actividades que identifiquen que lo aprendido es significativo y valioso mediante la conexión con su futuro profesional y el mundo real.  
  • Utilice ejemplos, anécdotas, y estudio de casos reales. Muchos estudiantes aprenden de forma inductiva y por experiencia. 
  • Usar una variedad de formatos y métodos de enseñanza aprendizaje activo como: discusiones, debates, conferencias de prensa, simposios, juegos de roles, simulaciones, juegos académicos, aprendizaje basado en problemas, el método de casos, resolución de problemas y ejercicios de escritura.  
  • Utilizar métodos para el aprendizaje colaborativo. 
  • Mantener en los estudiantes altas expectativas. 
  Para tareas y evaluaciones.  
  • Reforzar la idea de que todos los estudiantes pueden mejorar sus capacidades cognitivas y de otro tipo con la práctica y pueden controlar sus objetivos académicos. 
  • Proporcionar muchas y variadas oportunidades en la evaluación de manera que ninguna evaluación tenga un valor demasiado alto de la calificación final. 
  • Proporcionar a los estudiantes autoevaluaciones prácticas, para que midan su propio aprendizaje sin la presión de la nota. 
  • Establezca metas realistas de rendimiento y que ayuden a los estudiantes a alcanzarlos, alentándolos a establecer sus propias metas y tratando que ellos mismo las superen.  
  • Permitir a los estudiantes distintas opciones para demostrar su aprendizaje.
  • Diseñar tareas y actividades que permitan a los estudiantes practicar con actividades relacionadas con el desempeño laboral. 
  • Permitir que los estudiantes reflexionen sobre su progreso. Por ejemplo, que los estudiantes escriban un análisis luego de conocer las pruebas en la que evalúen cómo estudian y cómo pueden mejorar su estudio.  
  • Retroalimentar a los estudiantes de manera inmediata y constante de su de desempeño, así como al proceso para resolución de tareas y los borradores de éstas.  
  • Dar puntos méritos o bonificaciones (o la oportunidad de recuperar puntos) sólo para el trabajo extra realizado.
La propuesta completa sobre estrategias para la motivación en Nilson, 2010.

En conclusión, el rendimiento académico de los estudiantes puede mejorar si están motivados, si ven relevante lo que estudian y de alguna manera si el profesor también lo está, no solo por impartir su clase, sino por el dinamismo que se mantiene en el aula. Cuando un estudiante entiende completamente la importancia de un curso en su formación, será el docente el responsable en mantener las condiciones para que el ambiente de aprendizaje sea el mejor tanto para quienes aprenden como para quien enseña.  

Referencias


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